lunes, 17 de abril de 2023

REPETICIÓN



Me miraba en el espejo de tus ojos, me miraba en los valles profundos por donde solo había frailejón y lagos.

Me miraba en ti y quería ser del ancho y del adverso, del derecho y del siniestro; quería el mundo, aunque no era mío. Quería el cielo, así me tocara dejar mi amado infierno.

Y descubrí que no te miraba, que no eras tú, que no era sino una silueta que te simulaba; que lo que había mirado era lo que era yo, lo que quería, lo que esperaba.

Rompí tu molde, lo hice pedazos. Acabó tu simulación, acabó tu oprobio. Guardé los pedazos en mi baúl y me dije: Camina.

Caminé y volví a encontrarte y volví a mirarme en el espejo de tus ojos...

LOS CORTES



Me he cortado las venas con la esperanza inútil de morir.

Me he cortado el vientre, de izquierda a derecha, mis vísceras han conocido el mundo que las ha maltratado.

Me he cortado los sueños de mi cabeza y los he dejado en el anaquel, bien puestos, de tal forma que a nadie les llame la atención; muchos los ven y creen que son parte del todo... Eran tan sencillos, tan simples, a nadie le costaba mucho creer en ellos; pero más valen los sueños de quienes se abrazan con la desgracia de existir que los sueños de quienes nos abrazamos con la ternura de nacer y empezar a morir.

No seré eterno, no quiero, por más que quieren hacérmelo creer. No quiero saber que mi mala racha camuflada seguirá apareciendo mundo tras mundo. Es mejor morir de forma definitiva que no aplazar el fin de mundo en mundo.

Me he cortado todo mi cuerpo, pedazos de él aún tienen vida. Ese es el legado que dejaron, los que alguna vez dijeron que me querían, pedazos de humano, inerte, simulando que tiene vida.   

FUE EL AMOR

 


Una vez hubo amor. Y digo que lo hubo porque yo mismo lo viví, lo sentí y lo disfruté.

Fue un amor tan evidente que era presa de la envidia, fue un amor tan elemental que había hasta dudas de él; pero el amor tan supremo que superaba aquellas habladurías, aquellos comentarios. Fue tan público este amor que algunos lo imitaron, lo copiaron en cada forma y en cada centímetro; lo llevaron hasta sus extremos y este amor estando allí daba pruebas de que era competente.

Nos hizo vivirlo, nos hizo soñarlo, nos hizo anhelarlo y concretarlo, nos hizo hacer seres reales y dejar de un lado a los imaginarios... Nos volvió humanos.

 

Ya no hay amor, y digo que no lo hay porque yo mismo ya no lo vivo, no lo siento, no lo disfruto.

Ya no es un amor evidente, ya no es presa de envidias, ni es elemental; no se vierten dudas sobré el: solo es posible dudar de lo que se teme que pueda haber. Ya no se superan habladurías ni comentarios, no hay quien lo imite ni copie, se ha contraído para ser incompetente.

No es necesario vivirlo, ni soñarlo, no hay que tener esfuerzo en anhelarlo para concretarlo, nos ha vuelto espíritus errantes, nos ha vuelto imaginarios... Ya no somos más humanos.

Ya dejo de creer en el amor.

sábado, 15 de abril de 2023

LO INNECESARIO

La vida o la existencia, como se quiera llamar, es como cuando una persona está por ser guillotinada y le colocan una vela a la cuerda que sostiene la cuchilla y esa persona esta viendo como la cuerda se va consumiendo o puede que también sea como una gota que cae en la cabeza de alguien que está atado a una silla y esa gota es constante.

Puede que al principio no se tenga consciencia del peligro, cuanto más avanza el tiempo se empieza a pensar en el peligro, se termina por creer que hay un peligro latente y al final o cae la cuchilla sobre el cuello de la persona o la persona se enloquece.  

Y puede que se encuentre una  forma de vencer toda esta parafernalia: soplándole a la vela para que se apague o tumbarse al piso, con silla y todo, para que las gotas no lo enloquezcan... Y está bien.

Pero pasa el tiempo, y solo entonces, puede que la persona se pregunte del porque lo hizo... Y puede que empiece a pensar nuevamente y puede que termine por creer en lo que está pensando y ya en los momentos finales, se convenza de que haber soplado o tumbado la silla no era necesario.

 

viernes, 7 de abril de 2023

EL LEONZUELO

 

No se necesita ser un sabio para saber que el león es el rey de la selva no por voluntad de él sino por voluntad del ser humano; ser humano que un día vio su imponencia, ferocidad y letalidad y decidió reclamarlo como rey de los demás animales, en franco golpe contra la naturaleza. Incluso, lo proclamo por encima del elefante, del rinoceronte, del hipopótamo y de otras criaturas que pudiesen ser aún más imponentes, feroces y porque no... Letales.

Al ser de una realeza ficta, el hombre, lo reclamo como estandarte para hondearlo y así generar temor, para lograr miedo sobre los otros porque al fin y al cabo quien no teme a un feroz animal que es capaz de devorar hombres en un circo; reyes humanos lo reclamaron como su apodo, como su mote, y quisieron darle dotes sobrenaturales a ese rey animal.

Pero lo que nadie sabe, y si lo saben lo ocultan por conveniencia, es que la naturaleza -de donde proviene el León- nunca pensó en nombrarlo rey y muy por el contrario lo quiso dejar cumplir su papel ordinario de depredador porque todos los seres tienen un papel fundamental impuesto por ella y que ejecutan (lo que algunos les gusta llamar instinto animal) con cierta gracia y a veces con cierta contradicción.

La naturaleza obró para que en ella no hubiese esos gustos por la lisonjería; gustos que si hay en los humanos, la naturaleza no pensó en inclinarse ante una criatura simple como lo es un león ¿Inclinarse ante un ser que es capaz de acabar con otro ser por aquello de saciar su hambre o a veces por gula? No.

Sin embargo, ante ese rey creado, la naturaleza prefirió no oponerse al título y dejar que el tiempo dictara su veredicto...

Ese rey de ser un feroz depredador, de generar temor, de ser sobrenombre o mote de reyes humanos, pasó a ser una simple atracción, en un lugar cualquiera, en medio de muros o rejas donde quienes lo nombraron de la realeza (realeza espuria) van a reírse y a divertirse con su encierro.

Entonces, ¿Es rey el león? No. Así como esta, el león es simplemente un leonzuelo.

 

LA CARTA QUE NÚNCA LLEGO

 

En las puertas del infierno...

 

Señora Mía:

 

No sé si vuestro corazón ya tiene dueño; mío fue por unos breves, pero eternos momentos...

Yo algo la quise y aún la quiero, yo algo aún tengo en mi memoria y son sus besos.

...Pero si vuestro dueño os reclama por esta nota, que a lo mejor nunca se sepa de ella, decide lo quieras quizás lo merezco. Lo que jamás podrás negar es que míos, primero que de él, fueron tus besos.

LA DULZURA DE LA AMARGURA

 

Me han condenado. Me han condenado a la pena de muerte por haberle dicho al tirano las verdades que el ha negado; me han atado las manos y los pies con cuerdas a las ancas de corceles indómitos y bravíos que esperan las ordenes para arrancar en rápida carrera. Parece que me quieren ver desmembrado, mis partes por el suelo y quieren ver como mi vida se eleva o desciende por los aires o a los suelos. Parece que quienes desean mi muerte quieren dejar sentado que todo aquel que señala con el dedo las verdades al tirano tiene que morir de la forma más aparatosa para estar tranquilos y aleccionar a los otros que se quieran revelar con la voz.

Pero así y todo, desmembrado como me quieren, no será posible que me acallen. Y no será posible porque la amargura de mi dolor, los seguros gritos y las seguras convulsiones y el apagamiento de la luz de mis ojos será el justo final; la dulzura de la muerte, el saboreo de las mieles y de las viandas afinara mi voz y ella seguirá estridente en la de los otros que gritaran en mi nombre.

Y ni amordazándome, queridos verdugos, ni volviéndome a condenar, fatuos  jueces harán de mi un hombre amargado.

¡Arre corceles, Arre!


 

TODO PASA

 

Todo pasa, nada se queda donde debería estar. Todo objeto que cae en el mar tiene dos alternativas: flotar o hundirse y aunque la mayoría flota, el resto va al fondo del mar a quedarse estático, sin volver a moverse; los que flotan no se quedan en el mismo lugar y por el contrario su suerte queda en manos de las corrientes que los llevarán de un lugar a otro.

Todo pasa y a medida que pasa deja huellas profundas en la tierra o a veces en uno mismo. Es imposible que algo que nos duela o nos alegre no deje huella, es imposible no sentir tristeza por la partida de los que amamos, es imposible no recordarlos, es imposible no recordar esa hora, ese momento, en que decidieron partir; sin embargo, es imposible quedarse viviendo ese momento, ni si quiera Cristo se quedó por siempre clavado en la cruz.

Lo mismo sucede con esas cosas que nos han dejado alegría... Un amor, una risa, un buen momento quedan grabados y a veces y en medio de las tristezas apelamos a su recuerdo para olvidarlas; pero a medida que pasa el tiempo lo bueno y lo malo se desvanece, su recuerdo se vuelve habitual, cotidiano, natural y se pierde en el fondo de nuestra existencia para no ser encontrado nunca más.

Todo pasa, todo pasa, pasan los días y las noches, el viento y las aguas de los mares y ríos, pasa la vida, pasa la muerte, pasa el amor, pasa todo y peor aún... Todo termina por olvidarse.

jueves, 6 de abril de 2023

DESCENSO

 
 

El cuarto esta oscuro y tibio, las luces son un recuerdo, mi alma camina por los rincones y yo sentado en la poltrona inglesa bebo de la sangre de Baco en espera de que se abran las puertas.

Un crujir de bisagras da el anuncio de la apertura. Una escalera en espiral aparece ante mis ojos; el ascenso está cerrado y solo hay descenso; bajo por ellas con calma, tranquilo, evitando el sin sabor. Cada escalón me lleva al otro y cada giro es otro giro, las paredes se fueron hace rato y solo el olor a tierra llena los pulmones. Atrás quedaron los sueños, las alegrías y ahora solo quedan esos recuerdos que fueron la llave para la puerta que mostro las escaleras por donde bajo.

Pequeños pañoles en la tierra albergan osamentas de tibios próceres, ojos de barro me sigue, ¿por qué no paro de descender?

Siento frio, el bajar a la tierra no es caluroso; siento temor, siento ganas de gritar, de maldecir, de tomar por su aureola a los ángeles y pisotearlos, siento ganas de cortar mis venas para que salga la sangre y dejar un rastro -como lo hicieron los niños con las migas de pan- para devolverme si es necesario; pero luego entiendo que la sangre en el piso se borra con el tiempo -como las migas de pan que se las comieron los pájaros-.

Llego al final y veo un rio, ancho y helado, al otro lado estas tú y no hay una barca para cruzarlo.

 


EL MÉTODO

 

Decía ella tener un método infalible para que todo hombre hiciese lo que ella mandase... Decía ella. Y no era falso, su cuerpo hacia los mandados, su cuerpo seducía, su cuerpo hablaba por ella, su cuerpo era la boca por la cual hablaban sus ideas.

Su cuerpo era el método por el cual conseguía todo aquello que no era capaz de atrapar con su mente.

Pero como todo método desestructurado olvido que el cuerpo se va terminando, como se termina un fosforo luego de raspado, olvido que el cuerpo no es sino una caja donde reposa el alma y el pensamiento; olvido que todo tiene un fin. Y como todo fin de quien ha vapuleado, no fue feliz.

Por muchos días no fue ella sino que fue un objeto y cuando quiso volver a ser ella... Ya era tarde para idear un método.

 

 

 

 

 

 

 

 

LA CULPA ES DE NARCISO



A mi padre lo mataron en un día cualquiera del sexto mes de un año que he querido olvidar. Lo mataron porque era un buen hombre y por suerte murió abrazado a la tierra como tantas veces lo quiso.

Mi padre salió ese día a ver los árboles y las matas, a ver sus vacas y novillos, a oler el café despulpado y a tomarse un tinto en el corredor de la casa del mayordomo rodeado del olor a cagajon de las bestias del establo. Mi padre era un buen hombre y por bueno lo mataron...

A su padre lo mataron en un día del mes de junio de un año que todos sabemos pero que no queremos recordar. Lo mataron como matan a un ser que se odia, con sevicia, con malquerer, lo tiraron a la tierra y lo pisaron como cucaracha.

Su padre salió ese día a caminar como perdido en sí, no vio los árboles de guayacán que florecían, tampoco vio las matas de albaca, ni a las vacas, ni olió el café, parecía compungido ensimismado, solo respiraba hondo el olor a mierda. Su padre no era un buen hombre desde que no vio los árboles de guayacán, ni las matas y que buen ser humano podría ser quien no se tomo el tinto en la casa del mayordomo por andar viéndose a un espejo de mano.

 

 

EL OJO NO ES OJO PORQUE VE, ES OJO PORQUE MIRA

 


Y dijo el maestro sentado en su catedra:

“Cierto día un hombre, del cual no sabemos más, se acercó a la orilla de un rio caudaloso para tratar de cruzarlo. Otro hombre que estaba en la otra orilla le grito que esperara que el rio bajara un poco para que pudiera cruzarlo, que si lo hacía             ahora era muy seguro que se ahogara.

Ese hombre, del cual no sabemos más, no hizo caso de lo que el otro hombre le dijo y comenzó a cruzar el rio, la corriente lo tumbo y lo empezó a arrastrar rio abajo. El hombre que le advirtió corrió rio abajo para tratar de salvarlo pero fue imposible.

El hombre que le advirtió al hombre, que ya sabemos que esta ahogado, se sentó en una roca a llorar porque no había podido salvarlo. Otro hombre que lo vio llorando le pregunto por lo que había pasado y este le conto; el que preguntaba, miro para ambos lados del rio, y luego le increpo: ¿Y porque no miraste para arriba y le dijiste que había un puente para que el pudiera cruzar?”

 

 

 

miércoles, 5 de abril de 2023

NATURALEZA HUMANA


Esta naturaleza humana:  sórdida, mendiga, azarosa y cruel. Esta naturaleza humana, que nos hace ser lo que somos, que nos hace reaccionar de maneras tan diferentes, que nos hace llamar, a esa respuesta tan primaria de enfado o señalamiento, instinto animal. ¡Que ofensa! Llamar instinto animal a algo que ni los animales hacen de forma consciente.

Como dije la naturaleza humana vuelve a los seres, entre otras cosas, crueles. Los vuelve como aves de rapiña que se regodean con la suerte de la presa, que ríen como las hienas al matar, que son como súcubos lascivos: extasiándose del dolor, fornicando al ver el dolor, masturbándose con el dolor; que mayor acto de crueldad puede existir que un ser, dotado de naturaleza humana, se enfrente a otro ser, también dotado de naturaleza humana, simplemente por el gusto de causarle dolor. 

Que más cruel que hacerle creer a los demás que por tener cierta naturaleza humana se puede amar. Que más pérfido que ilusionar con amor, que más doloroso que los besos fingidos, que los abrazos helados o las miradas disfrazadas. La expresión más clara del dolor producido por la naturaleza humana es hacer creer que se ama a una contraparte pero que la contraparte finja amor.

Esta naturaleza humana, de la que todos se pavonean, es fiera. Es un asesino dormido que cuando es el momento, sale a la luz con su daga en mano para acribillar; cuanto diéramos por tener mejor una naturaleza animal y desechar de tajo esta condición que nos ha hecho diferentes de los animales, pero tan canallas.

 Esta naturaleza humana... ¿Qué hacer con ella? Desecharla, y ¿Qué hacer para seguir sin ella? Simplemente vivir.

DE ESPALDAS AL ESPEJO


Del diario del capitán:

 

Hemos dejado el puerto con un buen viento que llena las velas mayores; la proa del barco rompe las olas, y la espuma se bota por los lados. Un puerto es inicio y fin de todo, a él se llega con alegrías y de él se parten con tristezas.

Yo la he dejado a ella desnuda, en la cama; arropada por una sabana de seda de Calcuta de color blanco, ella se quedó ahí dormida, con sus sueños, con su alegría y con sus enojos. Ella Se quedó y yo me fui para el puerto a embarcarme. 

Pero eso sí, cuando ella despierte de su sueño letárgico, no podrá verse frente al espejo porque lo he dejado de tal forma que cuando ella se levante solo se reflejará su espalda, no verá su cara, no vera su cuerpo, tan solo verá su espalda… Porque es lo único que queda en la memoria de las personas cuando no se han visto de frente. 

YO, LAMUERTE



Le estoy dando largas a la muerte, esperando que de mi se acuerde. Que agonía es la vida, pero más agonía es esperar la muerte, la muerte es la visita más deseada pero la más ingrata... no se sabe cuando llegará.

A veces la esperamos en la ventana, como se esperan los amantes, nos arreglamos con los mejores trapos, nos acicalamos con perfumes y otros menjurjes en espera de su repentina llegada; pero al igual que los amantes que se esperan en la ventana y ven pasar largas horas o cortos minutos para darse un beso, así misma es la muerte... puede tardar horas, años, siglos o segundos en llegar para darnos un beso.

Otras veces, esperamos a la muerte, como soldados valientes que se arrojan a las trincheras en espera del enemigo; le dedicamos largas vigilias, noches de insomnio en espera para combatirla, en espera para enfrentar a la parca -que es como le dicen- y quitarle la hoz. Pero, y también como les pasa a los valientes soldados, puede que esperemos por un enemigo que nunca llegue y cuando bajamos el fusil o cambiamos de mano para percutar mejor el gatillo, la muerte se infiltra en la trinchera y...

Puede que la muerte se disfrace de mujer y nos seduzca con fina coquetería, nos lleve hasta el peñasco donde se ve inmensa la luna y con sutil galantería nos arrime hasta el borde y haga que nos arrojemos al vacío.

Y al final puede que hasta yo mismo sea la muerte, puede que yo mismo decida quien vive y quien muere, puede que yo mismo haya sido quien se infiltro en las trincheras para asesinarse, puede que yo sea el amante que llega a la ventana a besarme  o puede que me disfrace de mujer para engañarme a mi mismo y hacer que me arroje por ese peñasco.

 

SACRIFICIO

 En el cementerio de San Pedro de la ciudad de Medellín, solo hay una tumba -de muchas- que tiene un epitafio; epitafio que dice:

"¿Dónde están los hombres que vieron salir el sol?

¿Dónde están los hombres que contemplaron la luna en lo alto?

¿Dónde están los hombres que amaron, viajaron y aprendieron a ser sabios?

¿Dónde están los hombres que se hubieran sacrificado para que otros fuesen felices?

Aquí está uno... ¿Dónde están los demás?"

martes, 4 de abril de 2023

REVOLUCIÓN



Un día cualquiera me levanté y sentí que el mundo estaba mal.

Me fui para mi estudio y mientras leía de forma desprevenida fueron muchos los que marcharon y lanzaron piedras; muchos gritaron arengas y muchos fueron reprimidos y desaparecidos. Muertos hubo de un lado y del otro y el Estado y los políticos a eso, que hicieron, lo llamaron revolución. Ese día solo supe quedarme dormido.

Al otro día, me levante aturdido sintiendo que el mundo era un caos completo; tome el tren para ir a mi trabajo y un hombre comenzó a tocar su violín; tocaba unas notas celestiales, que reconfortaban el ánimo y al llegar a mi destino (que también era el del músico) otros hombres, con uniformes verde oliva, a empellones sacaron al violinista y todo porque la música era subversiva.

Fue, entonces, que me dije que ahí hicieron falta revolucionarios para hacer la revolución.

Pasados aquellos días y siendo otro día de más, me levanté y presentí mi muerte.

Salí a caminar por lo que quedaba de calles y miraba como todo el mundo se había entregado al gris de los edificios y al negro de los trajes, a la altivez de las ideas mal vertidas, al enojo de la madurez y a la esclavitud de la tecnología; rogué, entonces, a los dioses y eso que como último recurso, ante la ausencia de seres humanos para que aquello fuese un sueño, pero no lo era... y entonces a mi mente vino, de repente, la idea de hacer algo y lo hice, aunque tarde: Me desnude y camine desnudo por las calles y fue así como hice mi revolución.

EL ADORNO EN EL ARBOL

 


Y un hombre, no muy entrado en años, pero tampoco muy joven, tiro la soga por la rama de la acacia.

Luego se puso la soga al cuello y se dejo colgar.

Muchos pasaban y veían como se iba de lado a lado, como el viento lo mecía, pero seguían caminando… Que es un hombre en un árbol sino un apéndice de este, se decían.

Y… alguien lo vio ahí, se compadecido del sujeto, lo tomo por los pies e intento soliviarlo para tratar de devolver el halito de vida -si algo de ella quedaba- pero miró hacia arriba y vio su cara tan tranquila, sus manos tan descansadas y su cuerpo tan entrado en lo elemental que lo dejo ahí, adornando el árbol.

Y… hasta hoy, que pasé cerca de la acacia, sigue ahí, el hombre hecho, ya,
huesos.

EL MIEDO

 

y otros están ahí...y no por un pan.

 

En un país cualquiera, por extraño que parezca, demolieron una cárcel.

Y es que demoler una cárcel de paredes y sótanos, hoy en día, es impensable. Hay quienes corren a construir fortines completos para someter humanos, para doblegarlos y afuera quedan otros tantos que mientras sigan haciendo lo “correcto” no conocerán pared alguna. 

Muchos no saben que es estar en una cárcel de verdad, en una de cuatro paredes, guardias y barrotes; pero están en una cárcel, una cárcel atroz. Solo es que se miren a un espejo y ahí la verán.

Pero como hablamos de cárceles física, de esas con barrotes y guardias, sea entonces retomar: Dije que habían demolido una cárcel y en uno de los ladrillos que pude recoger, encontré varias líneas que decían:

“1948 estoy en esta cárcel, según ellos, por robar un pan, 1950 aún estoy en la cárcel porque según ellos, robé un pan. 1955, sigo aquí, por un pan. 1958. Soy libre, se dieron cuenta de que yo era el dueño de la panadería.”

Que miedo, me dije, y boté el ladrillo.

ENVIDIA

 

Que envidia siento de los muertos.

Que envidia siento de los muertos, que envidia les tengo de que ya nadie les molesta, ya nadie va a contarles problemas ni menos va el cobrador a pedir saldar las deudas.

Que envidia la que les tengo a los que se van de este mundo, que envidia les tengo a los que decidieron irse por su propia cuenta o patrocinados a otras tierras, a otros mundos, a otros horizontes; les tengo envidia porque ya no recordaran lo que fueron ni sentirán lo que sintieron... Tanta envidia les tengo que parado en la venta, veo con nostalgia las procesiones fúnebres y me digo: “que envidia, ya se fue.”

Cada vez que alguien muere, me siento y maldigo: ¡Por qué él y no yo! No le oculto a nadie, ni a mi diario, ni a mis pensamientos, que quiero irme. No le oculto a nadie que este mundo se me ha vuelto invivible, sufrible y espinoso y que aún con los ánimos y las promesas de un mejor devenir, sigue siendo lerdo, pesado y no queda otra opción que...

Siento, que la naturaleza tiene un cierto juego macabro conmigo y se ha propuesto en hacer que los que amo vayan muriendo despacio y de manera espaciada y sé que me dejará a mi de último porque de tiempo atrás conoce que no tengo la fuerza, ni las capacidades para decir: ¡Me largo! (Siento una risa burlona detrás de mí, en mi oreja izquierda, cada vez que pienso o digo en voz alta esto).

Y mientras pasa, le seguiré teniendo envidia a todo aquel que se vaya, a todo aquel que este muerto.

 



LA SOLEDAD NO SE OLVIDA.

Y qué difícil es copiar el aíre de tu piel Draco   Son más de 40 días en los que brilla tu ausencia, son más de 40 días en los que e...