Del
diario del capitán:
Hemos dejado el puerto con un buen viento que llena las velas mayores; la proa del barco rompe las olas, y la espuma se bota por los lados. Un puerto es inicio y fin de todo, a él se llega con alegrías y de él se parten con tristezas.
Yo la he dejado a ella desnuda, en la cama; arropada por una sabana de seda de Calcuta de color blanco, ella se quedó ahí dormida, con sus sueños, con su alegría y con sus enojos. Ella Se quedó y yo me fui para el puerto a embarcarme.
Pero eso sí, cuando ella despierte de su sueño letárgico, no podrá verse frente al espejo porque lo he dejado de tal forma que cuando ella se levante solo se reflejará su espalda, no verá su cara, no vera su cuerpo, tan solo verá su espalda… Porque es lo único que queda en la memoria de las personas cuando no se han visto de frente.

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