Decía ella tener un método infalible para que todo hombre hiciese lo que ella mandase... Decía ella. Y no era falso, su cuerpo hacia los mandados, su cuerpo seducía, su cuerpo hablaba por ella, su cuerpo era la boca por la cual hablaban sus ideas.
Su cuerpo era el método por el cual conseguía todo aquello que no era capaz de atrapar con su mente.
Pero como todo método desestructurado olvido que el cuerpo se va terminando, como se termina un fosforo luego de raspado, olvido que el cuerpo no es sino una caja donde reposa el alma y el pensamiento; olvido que todo tiene un fin. Y como todo fin de quien ha vapuleado, no fue feliz.
Por muchos días no fue ella sino que fue un objeto y cuando quiso volver a ser ella... Ya era tarde para idear un método.

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