Me miraba en el espejo de tus ojos, me miraba en los valles profundos por donde solo había frailejón y lagos.
Me miraba en ti y quería ser del
ancho y del adverso, del derecho y del siniestro; quería el mundo, aunque no
era mío. Quería el cielo, así me tocara dejar mi amado infierno.
Rompí tu molde, lo hice pedazos. Acabó
tu simulación, acabó tu oprobio. Guardé los pedazos en mi baúl y me dije: Camina.
Caminé y volví a encontrarte y
volví a mirarme en el espejo de tus ojos...


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