jueves, 6 de junio de 2024

LA SOLEDAD NO SE OLVIDA.


Y qué difícil es copiar el aíre de tu piel

Draco

 

Son más de 40 días en los que brilla tu ausencia, son más de 40 días en los que esta tristeza se camufla con una que otra risita que no se siente en las vísceras.

Son más de 40 días en los que te veo cada mañana, en el pájaro que se posa en mi ventana. Sé que estas ahí, en la naturaleza, en los árboles, en los ríos, en las rosas, en cada abeja y pequeño bichito que de ella se alimenta. Sí, estas ahí, ahí, pero no aquí.

La felicidad que debería de tener se me disfraza de otras formas, se me disfraza el amor que debería dar y me hace sentir solo, solo, en medio de otros tanto millares de gentes.

Son más de 40 días, con sus noches, que he tenido que cargar con la verdad, con el peso del manto que la cubría y con las maldiciones espetadas por mi boca. Si tú estuvieses aquí ya me hubieses volteado el mascadero por haberle dicho hijos de puta a los que pariste... Pero no estas. Como quisiera que estuvieses para todavía creer en la mentira de su amor, como quisiera que estuvieses para que me obligaras a creer.

Son 40 días y noches... En realidad son 758 días con sus noches, en los que la soledad se apodero de mis huesos, en los que la soledad se enseñoreó de cada posible forma de felicidad, me ha dejado confinado a una celda y se ha vuelto mi carcelera invisible.

Me dicen que me olvide de ella, que si la traigo al presente me sigo haciendo daño, que cada día, desde que te fuiste, parezco japones haciéndome el seppuku, que dejo mis entrañas por ahí regadas y mi cabeza rodando... ¿Pero que hacer? 

Créeme que de ti no me puedo olvidar y no lo quiero hacer.

Pero de la soledad tampoco puedo olvidarme, porque como tu esta ahí. Y a diferencia tuya, que no despreciabas, que eras algarabía, cariños e ingenua, ella me mantiene al día en los desprecios, en el silencio, en la falta de cariño y en las mentiras.

Y habrá quien se pregunte ¿Qué acaso el olvido no es parte de la felicidad? y la respuesta es no.  Si las olvido a las dos, sería otra vez yo... Y eso no lo quiero.   

martes, 9 de abril de 2024

¿ET TU, GAITÁN?

 

Por estos días, calurosos cuando mucho, lluviosos cuando poco, pude volver a esos espacios que un día abandoné por la incomprendida maledicencia de ciertos sujetos que jugaron a ser políticos.

Tuve la oportunidad de sentarme en un café-librería llamado el Acontista cerca al colombo americano. Un espacio que mientras no sea habitado por los falases intelectuales de pacotilla, defensores del canon contemporáneo dictado por la conveniencia, seguirá siendo guarida de las gentes que desean conocer y aprender sobre el mundo; “un buen libro y un buen café es todo el alimento intelectual que un cerebro necesita”, dice el amigo Peláez.

En el segundo piso del local, resguardándose de todo el bullicio callejero, se encuentra la librería que lleva el mismo nombre; un espacio cálido, acogedor, que resguarda en sus estantes una diversidad de libros de todas las materias, que hacen de ella –a no dudar-  una librería singular. Mientras afuera hacia un calor de los mil demonios, comencé a observar los anaqueles con su material. Había libros de psicología, política, cine y de otras áreas poco conocidas que en algún momento habría que conocer; libros muy diferentes a los que se encuentran en otras librerías que vendieron su razón por la ganancia.

Encontré textos, de Conan Doyle (El canon de Sherlock Holmes completo), el bestiario de Cortázar –por cierto, en una edición muy bien lograda- Ojos de Gata de Diana Pizarro Cano y un librillo –en su sentido literal- intitulado “Discursos” de Benjamín Vélez Isaza, editada por la editorial Sopena de Barcelona España, la misma que editó los libros de Vargas Vila a principios del siglo XX; el libro de Vélez Isaza pertenecía a la colección Hispana que se apertura en 1936 y que continuó hasta que la editorial quebró en 2004. En el reverso del librillo, de aproximadamente 145 páginas, se narra que: “Benjamín Vélez Isaza fue un hombre del suroeste antioqueño colombiano, nacido en Salgar el 19 de Julio de 1900, que por avatares de la vida y de la política se vio en la necesidad de refugiarse por fuera del país en la década de los cuarenta (después del 9 de abril de 1948) del siglo XX debido a su proselitismo liberal y retornando en la década del cincuenta para morir en la ciudad de Medellín en 1985. Abogado de profesión y empresario por suerte, fundó su empresa cafetera, que debió abandonar. Se casó con Quiteria Salazar y de su unión nacieron tres hijos. Polemista excepcional, orador claro, jurista avanzado y empresario razonado; compiló sus discursos tanto políticos como jurídicos como testimonio de su recorrido como concejal y congresista, siendo en este último cargo donde polemizo con Jorge Eliecer Gaitán y se enfrentó a Laureano Gómez. Marchó al exilio después de la muerte de Gaitán, refugiándose en Roma y retorno al país luego de que Gómez fuese derrocado; sus discursos se destacan por defender el ideario liberal y por proteger al ser humano”.

Comprado el libro, por una cantidad apropiada, -y pasado el bochorno- pude leerlo, admirando el estilo y pertinencia de los mismos. Dejo a consideración un aparte de aquellos discursos:

Medellín- octubre de 1945

Compañeros Liberales:

Hoy vengo a este estrado con la conciencia limpia y los ánimos en pie de lucha; hoy vengo a esta tarima a señalar con el dedo acusador las verdades que las cabezas de este partido han querido hacer pasar por hacendosas. Hoy vengo a decirles a cada uno de los copartidarios que aquí, en este recinto de la asamblea departamental se convocan, los motivos y las razones por las cuales, Yo, Benjamín Vélez Isaza da un paso al costado y se apea de la montura partidista para declararse ausente de los destinos que se pretenden achacar como de históricos.

Muchos aquí quieren señalar como caudillo, a quien ha movido las masas con los discursos altaneros y altisonantes propios de quien esta henchido con la reverberante lucidez de la razón torcida. Caudillo se llama a la cabeza militar de una horda que combate; algo similar como a lo que sucedió hace pocos años en España con Francisco Franco, quien a la fuerza y con mano de hierro está imponiendo sus ideas estrafalarias de corte conservador o como las impuso, en su momento, Benito Mussolini, el duce, quien gobernó y sumió a Italia en el caos… y eso sin mencionar a otros,  para que así y todo vengan unos de ustedes –cabezas de antiquísima tradición partidaria local- a decir que Jorge Eliecer Gaitán es la cabeza de esta acometida liberal que pretende llevarnos al solio de Bolívar nuevamente.

El señor Gaitán es un elocuente orador que defiende las causas judiciales que se dan por pérdidas para convertirlas en pomposas reuniones de masas que escuchan su henchida labia y creen en ella como la mayoría cree en un Dios.

El señor Gaitán quien ha sido ministro de educación, ministro de trabajo, rector de la universidad fundada por el hijo de la viuda, congresista y hasta alcalde, ha concentrado su obra en mover a las masas en constante y cuestionable duelo con el otro bando, enraizando aún más ese clima raro que se percibe, como miasmas, en el ambiente nacional.

Cree la masa que el hecho de haber señalado una masacre extranjera en el norte del país lo hace merecedor de la confianza suma de regir los destinos nacionales; ¿Qué no es deber de todo ciudadano que conoce una ofensa o afrenta denunciarla por más poderoso que sea el rival? Y, con todo, ¿de que sirvieron sus denuncias en los estrados del ágora? Sirvieron solo para que se diera un silencio concubino con las élites que dijo atacar y que aún siguen enquistadas en el poder, así sean de nuestro propio color.

Nadie podrá devolver a los caídos. Pero que sus memorias no sean el punto de apoyo para mover a las otras masas a que se lancen a una ordalía de sangre como la que Gaitán está gestando, agazapado en su figura.

De qué nos ha servido tener hombres excéntricos en las altas cumbres si al final les da soroche. Se enredan en ensoñaciones, bailan el cascanueces, ¿Para qué? Para luego despertar y toparse con el piso, que, en caída desde lo alto, aporrea duro.

Estas horas aciagas en las que se sume la república por cuenta de quienes no están del lado de la razón, deben ser superadas con la hidalguía que la palabra liberal otorga.

No somos, ni por un instante, recipiendarios de las ideas descabelladas de llevar a la cotidianidad los ideales que han sumido a Europa en el caos y que han tenido el caótico fin que, se dice, ha tenido.

Tampoco somos de la idea de colectivizar lo común y lo privado –como han orado algunos en este estrado-, recordando la revolución de octubre en Rusia. Ni mucho menos de colocarnos del lado de la siniestra o de la diestra como aquí se está presentando. Liberal significa pensar de manera libre y coadyuvar a los otros a ser libres en la medida de sus circunstancias, es decir: convertir a una sociedad en equitativa.

La utopía igualitaria que se está gestando va en contravía del querer religioso y salva guardador del bando contrario; al eso ocurrir no habrá vencedores en dichos bandos, ni una bandera que arriar como la de la victoria, porque en cuentas no habrá pueblo que las apoye ya que estará muerto.

Por más que lo niegue al que ustedes desean nombrar caudillo, llevar al extremo la contienda partidista es su destino. Aquellos que se enmascaran con falacias terminan siendo presas de ellas y lo más probable es que eso ocurra y –peor aún- nos conviden a todos de esa suerte.

Habrá quien diga que Benjamín Vélez Isaza es clasista; que la circunstancia que Gaitán se haya hecho desde lo bajo es óbice para que pueda alcanzar la primera magistratura. Y habrá quien tache el pasado de mis ancestros diciendo que vengo de cuna venturada porque no he conocido lo que es comer mierda.

La mierda sabe igual para ricos y pobres; solo que la de los pobres tiene un sabor más particular, más profundo y de esa el pueblo viene comiendo hace rato.

Yo los conmino a que se traguen sus palabras; que Gaitán venga de lo bajo, que Olaya Herrera sea el punto de medio, que Santos venga de la cima, que López Pumarejo este en la cumbre de la montaña más alta me viene sin cuidado. Yo vengo de familia nacida en esta tierra que hizo su fortuna o mal fortuna a punta de sudor y tesón, he sabido de los ires y venires de esta existencia como cualquier mortal; no nací en una ciudad sino en un pueblo del suroeste de Antioquia llamado Salgar.

Pero, y aún con todo, si aún existe quien me diga que procuro el mal para la república le deberé decir que se equivoca. Yo no soy nadie para provocar el mal pues morigero mis labios y lengua en la debida forma sin darle rienda suelta; pero aquí si hay quienes con su locuacidad habrán de responder por los muertos que se avecinan, quizás aquí si hay quienes con su colérica oratoria llevarán a las masas a una contienda que no durará tan solo unos años sino quizás décadas.

Pueda ser que no haya chispas que prendan la hoguera eterna de la discordia, pero si las hay… que la naturaleza se apiade de nosotros.

De mi parte me bajo de esta montura partidista y me retiro no a los cuarteles de invierno sino a los de la razón en espera del resultado que muy seguramente aparecerá en el saliente, para dar paso a otros que desean hacerle honor al color del partido y que lo trasladarán a los campos y ciudades. Si Gaitán ha de ser el que ha de gobernar que lo sea, pero que no olvide que cada palabra que espeta con su enconada oratoria es una ojiva de plomo, un filo más al machete que turbara los ya infaustos destinos de esta república arrinconada por el malquerer de unos que solo ven en ella el cofre de dónde sacan sus riquezas.

Si me han de ver como una suerte de palabrero pues deberé cargar con ese rotulo, pero no entregare mi conciencia ni mi razón a la maledicencia de quienes desean volver a confrontaciones partidistas que tanto daño nos han hecho y que tantos hijos nos han quitado.

No veo, como dijo Amancio Gutiérrez, en Gaitán el salvador de la patria ni en su contendiente azul el demonio del averno; solo veo a dos hombres que pugnan por probar la ambrosia del poder y veo a otros que esperan para correr por los restos que de ella caigan.

Que el partido me tache de desertor no me preocupa, me preocupa solo el bienestar de los míos en Salgar, de las gentes de mi pueblo, de las gentes de mi departamento y mi país. Soportare con estoicismo el resultado popular en la contienda a venir. Iré, como el libertador, tranquilo a mi tumba cuando estas inútiles confrontaciones cesen y podamos ver crecer un árbol desde su siembra hasta su tala. Pero con lo que se está fraguando, seguramente solo veremos la siembra y no sabremos que fue del árbol.

Id, pues, señor Gaitán a la contienda; ganad la afrenta, conviértase en el cid de las masas y dejad por los suelos al candidato del otro bando; instaurar el beneficiadero para el pueblo y volveos ilusos, creyendo en la sumisión del perdedor. Y si por avatares del destino, porque el destino es justo en sus juicios, poco sabio en sus sentencias, fuésemos quienes perdiésemos no esperéis misericordia por que vendrán por nosotros como lo hizo Lucio Cornelio Sila sobre sus enemigos en Roma.

Que no se crea que Gaitán es un mesías o emperador, que no se crea que Gaitán nos salvará con su perorata o labia incendiaria, que no se crea...

Pero si así se cree, son ustedes los que están llevando al pueblo a unas encrucijadas de tal tamaño que le pasara lo mismo que al Divino Cesar que estando herido de muerte señaló a Marco Junio Bruto y dijo ¿Et tu Bruto? pero en vez de eso, el pueblo, lo señalará y dirá: ¿Et tu Gaitán?

VÉLEZ ISAZA Benjamín. Discursos. España. 1978. P. 122 y ss.

 

miércoles, 28 de febrero de 2024

PRODITOR.

 

La edad media, a contrario de lo que unos piensan, no fue una época de tanto oscurantismo e ignorancia. Por el contrario fue una época muy particular en cuanto a invenciones literarias y formas de, digamos, dominar a las gentes a través del fervor religioso.

Precisamente, en una de nuestras investigaciones, de esas que hacemos cuando estamos de asueto, encontramos un particular escrito fechado en el año 1476 y que ocupa un estante en la biblioteca de la Universidad de la Sorbona en Francia. Tuvimos la oportunidad de acceder a una copia de ese escrito, gracias a la colección donada por el expresidente Belisario Betancur y que hoy reposa en la Universidad Pontificia Bolivariana.

El escrito lleva por nombre: “Proditor” y su autor tanto en el texto como en la ficha bibliográfica aparece como anónimo. En nuestra investigación, precisamente, dimos con un aparte (pág. 87), en la que el autor en las sombras hace referencia a un derrotero para, según él, ser un traidor en el momento preciso. Belisario, quien no era muy dado hacer anotaciones en sus libros, en esta página en particular coloco al borde: “Pre-maquiavelo”, lo que nos indica -y es útil para nuestra investigación- que lo allí consignado pudo ser la base intelectual que Nicolas de Maquiavelo uso para su obra cumbre: “El príncipe”; y este indicio es útil pues también hemos encontrado otros de igual relevancia en los textos de Silas Lysander, pero esa será otra historia.

Dejó pues el texto en su versión original y después su concerniente traducción:


PRODITOR

...Reges non sunt perfecti. Etsi a Deo collocati sunt in terris ut homines secundum voluntatem eius regant; reges a passionibus vel ab hominibus gubernantur, quorum unicus finis est regnum sibi vindicare et simul aurum ex arca sumere. Ideo frequens est ut homines coniuncti decernant reges illos finire, etiamsi iuramentum fidelitatis super scripturas sanctas violando. Et hi qui iuramentum violant, proditores appellantur, subiciunturque et gravissimis poenis capitis afficiuntur. Sed errant qui ita faciunt, nam ipsi non proditores sunt. Ipsi regnum, arcam et ipsam gentem custodiunt, cum rex regere non possit, melius est alios quam ille regere, et hoc ipso Deo non displicet. Considerate in scripturis quomodo ipse, per divinam suam potestatem, reges subvertit, et a nullo proditore accusatus est. Si Iudas Dominum nostrum Iesum prodidit, ignovit ei, et propria manu mortuus est, non divina. Quare ergo qui dominum suum prodit ut alius regat, per manum a Deo collocato mori debet? Homines instrumenta voluntatis divinae sumus, et nemo - nisi Deus solus - novit cur prodatur. Neque ipse Satanas. Nihil est officium alicuius tolerare eum qui male regit; sed officium est cuilibet homini iuramentum finire et eum qui male regit deponere.

PRODITOR

...Los reyes no son perfectos. Aunque son puestos por Dios en la tierra para gobernar a los hombres según la voluntad de Él; los reyes son gobernados por pasiones o por gentes cuyo único propósito es el de hacerse con el reino y de paso con el oro de los cofres. Por eso es común que gentes allegados decidan acabar con esos reyes, así sea violentando, el juramento hecho sobre las santas escrituras, de fidelidad. Y a esos que violentan el juramento los llaman traidores, los someten y les aplican las peores penas capitales. Pero yerran los que así hacen pues ellos no cometen traición. Ellos lo que hacen es cuidar al reino, los cofres y a la gente misma ya que si el rey no puede gobernar pues que otros gobiernen mejor que él y eso al mismo Dios no le molesta. Mirad en las escrituras como Él por los medios de su divinidad hizo caer reyes, y a Él nadie lo acusó de traidor. Si Judas traicionó a nuestro señor Jesus, fue perdonado y por mano propia murió, no por la mano divina, ¿Por qué entonces quien traiciona a su gobernante para que sea otro quien gobierne debe morir por cuenta de la mano del puesto por Dios? Los hombres somos instrumentos de la voluntad divina y nadie -solo Dios- sabe porque se traiciona. Ni si quiera Satanás. No es deber de nadie soportar al que mal gobierna; en cambio es deber de todo hombre, acabar su juramento y deponer al que mal gobierna.

 


domingo, 18 de febrero de 2024

BESO.


 

A Claudia y Ericka


No fue mi mejor día. Hoy me levante con mis manos temblorosas, mi vejiga acumulada y mi espalda doliendo. Sin embargo, pude ponerme de pie y caminar hasta el baño; no fue una vista muy agradable ver frente al espejo estos despojos en los que me había convertido. Al salir, hice un café que me quedo amargo, me prendí un cigarrillo y tomé no sé cuántas pastillas para aliviar mis males. Por un descuido –quizás voluntario- dije tu nombre, pero no me contestaste, volví y lo dije, pero nadie respondió… Me acordé –a lo mejor las pastillas hicieron su efecto- que ya no estabas en este mundo, que hacía más de veinte años que habías muerto en la misma cama en que duermo.

Por primera vez desde tu partida –a lo mejor ayer lo había sentido- llore desconsoladamente. Mis lágrimas siguieron cayendo y yo continúe con lo que tenía que hacer. Me puse mi ropa lenta y temblorosamente y salí al parque; recordé como tú y yo caminábamos y corríamos enamorados, yo me quedaba viendo tus ojos y tú los míos, ninguna palabra era suficiente y optábamos por callar y besarnos.



Me he sentado en el parque y veo a tanta gente pasar, gente que no conozco (o que no me conocen), palomas, pájaros y otros seres que ya mi memoria no retiene.  Compre algo de maíz para darle a las palomas, como lo hacíamos tu y yo, quise pararme y correr detrás de ellas, igual que en aquel entonces, pero mis pies no respondieron; me he caído y si no es por varias personas seguramente allí me hubiera quedado, en el suelo, un buen tiempo.

Volví a casa, caminé muy despacio. Me he acordado –un intervalo de lucidez a lo mejor- y pasé por donde te velaron cuando falleciste y maldije al dios en el que los otros creen por haberte llevado. Créeme cuando te digo que lloré porque no pude acordarme –amada- si le di un beso a tu ataúd, si lo abrasé o si lo abrí para darte la despedida.

Pude llegar a casa y siento como todo se va desvaneciendo, mi espalda nuevamente duele, la vejiga arde y las manos están volviendo a ser incontrolables. Invoqué a los demiurgos, con voz de auxilio reclamé tu nombre, pero no apareciste; los anaqueles con libros son amplios y están llenos, pero mi corazón sin ti esta vació y lleno de miedo.

Pero antes que todo se disipe, me he de revelar en contra de la naturaleza y de su creador; no cumpliré la condena que me ha impuesto que es vivir y por el contrario ya abriré las puertas para ir donde tu estas.

La vida no vale la pena vivirla si no estás, el mundo puede estar lleno de gentes, pero el mío está solitario. Abrí el cajón donde guardo mi arma, el arma que tantas veces quisiste que botara; le he puesto sus balas y la miro, ella me seduce y yo esta vez no impediré sus actos.

No estas, es cierto. Ya no me besas y eso me arde en la piel. Antes de que se me olvide todo, lo haré… Sentiré el último beso, el beso de la bala, que me llevará hacia ti; aunque mañana todo se repita una vez más”.

miércoles, 13 de diciembre de 2023

EL MALO DE LA HISTORIA.


En todas las historias escritas, actuadas y reales siempre existirá “el malo de la historia”; caperucita tuvo al Lobo, Holmes a Moriarty, la isla del tesoro a Long John Silver, Valjean a Jalvert, Jekyll a Hyde. Y cada historia siempre termina con un acto aleccionador en contra del malvado y en un acto misericorde hacia el “héroe”.

Los villanos pasan a la historia, sin cuestionamiento alguno, como seres miserables que hicieron de todo y por todo para acabar con el “bueno”, que emplearon toda la inteligencia y paciencia para derrotarlo pero que por ardides del otro sus planes se vieron frustrados, que por cuenta de su inteligencia el enemigo fue derrotado, que por confiar en las buenas artes y en la pulcritud de su conducta el mal nunca triunfo.

Pero nadie se ocupó en escuchar, por ejemplo, al Lobo que tenía para decir, ni tampoco se preocuparon por conocer la versión de Moriarty antes de caer por las cataratas o la de Long John antes de perderse en el mar o la de Jalvert y ni mucho menos la de Hyde. Siempre acusamos, siempre señalamos, siempre juzgamos y siempre condenamos; lo hacemos por los motivos que solo conocemos, por el fuero interior que expresan los buenos y por lo beligerante de los actos de esos, los malos.  Acallamos cualquier intento de réplica, impedimos sus justificaciones y dejamos a los buenos como mesías; no se nos ocurra atacarlos o seremos aleccionados.

Y resulta curioso que los reclamos de los malvados para oponerse a las réplicas de los justos sean hechas de manera más simbólica que toda la parafernalia que desatan esos paladines. El lobo murió, Moriarty también, Long John Silver desapareció, Jalvert se fue de espaldas al rio y Hyde fue eliminado. Y es ahí cuando uno piensa de manera singular al respecto y comprende que el malo no es malo por su naturaleza, ni malo por una suerte de destino natural, sino que el malo es malo porque alguien lo tacha, alguien no entiende, alguien así lo desea.

Sí, habrá malos porque tienen que haber malos.

Pero no todo el señalado, el vituperado es malo; el que lo señala puede que sea peor, solo que su bondad ingénita, aunada a su carga moral lo santigua y santifica y como por arte antinatural su culpa se enerva.

Y siempre habrá que recordar: que toda historia, toda vida tiene un malo o mejor: Un incomprendido.






 

jueves, 7 de diciembre de 2023

INSTRUCCIONES.

 


En una pared, estaba pegada una hoja tamaño carta, con el siguiente texto impreso:

“Use la boca para besar a quien ama, para hablar bien de él o de ella,

Use las manos para abrazar, para tocar, acariciar, sentir o construir algo bello,

Use la lengua para lamer un helado, para saborear un dulce,

Use los pies para caminar, para trotar, para ir de un lugar a otro...

Pero nunca use la boca para gritar o hablar mal del otro,

Las manos para golpear o señalar al otro

La lengua para fustigar al otro ó

Los pies para quedarse de pie y no ir a socorrer al otro.”

 

lunes, 27 de noviembre de 2023

EL MUNDO, LA VENTANA Y ELLA.

 

A Karyn.

 

Suele suceder que, a veces, el mundo es un extenso e incomprendido lugar donde solo hay cabida para unos cuantos y exclusión para otros. Y digo que suele suceder porque no hay forma de entender el mundo cuando unos están dentro de él y otros por fuera. Es algo así como cuando, ella, estaba enferma y tenía que estar en cama en su cuarto junto a, él, su hermano quien no podía caminar. Ella quería que la dejaran ver por la ventana, pero él no lo permitía; sin embargo, cada vez que ella lo pedía él le contaba el mundo que había afuera. Le contaba, por ejemplo, que había una cascada de muchos colores y que por el rio que ella alimentaba se veían maravillosos barcos a vela navegando hacia mundos increíbles donde habitaban seres increíbles; le hablaba del cielo y le contaba de todas y cada una de las criaturas que por el surcaban, dragones dejando estelas coloridas, aves que dejaban líneas de purpurina que caían lentamente y pájaros que contaban misteriosas notas que encantaban a quienes las oían.

Ella escuchaba los relatos con calma y cerraba sus ojos pensando en los barcos que navegaban a lugares misteriosos o en los dragones que dejaban estelas de colores, ¿de qué colores? y estando a punto de dormir escuchaba los cantos de esos pájaros que cantaban misteriosas notas y se iba al reino de los sueños, feliz, feliz, feliz.


Un día a ella le dijeron que se había curado, que sus males habían desaparecido, que podía salir al mundo y entonces se alisto para encontrarse con la cascada de muchos colores, con el rio donde estaban los barcos, con los dragones en los cielos, las aves y los pájaros. No había emoción más grande que el poder cruzar esa puerta y ver todo aquello que su hermano le decía. Cruzó la puerta y vio que nada era como debía de ser, que no había una cascada, que no había barcos, ni animales fantásticos surcando los cielos. Solo había un mundo gris, iluminado a veces por el sol y fétido como poco; no había felicidad, los colores se perdían en las decenas de esquinas, la lluvia caía y nadie era feliz.

Así que ella volvió adentro, se acostó en la cama y le preguntó a él, su hermano, que era lo que veía por la ventana y él volvió a contarle lo que veía.


sábado, 4 de noviembre de 2023

PALABRAS PARA CLAUDIA.

 


Te diré:

No espero volver atrás, porque la vida no retrocede, no espero volver atrás porque en la retaguardia siempre quedan lobos hambrientos esperando a los rezagados. No sé cómo te sentirás ahora, que desde hace mucho no nos vemos, no sé qué te habrán dicho, ni cómo te habrán contado los hechos; lo que si sé es que desde que partiste siempre pienso en ti.

No me quejo de la vida, ni del porque te fuiste tan de repente, no me doy a los pesares porque de pesares nadie vive, hemos pasado por la presencia de muchos amigos, tal vez de amores cierto o vagos, pero al fin y al cabo siempre he pensado en ti, siempre he pensado en ti.

Tú y yo no hemos sido nada, tan solo hemos sido como las aves que de vez en cuando se encuentran en un nido; nos hemos visto por ahí en uno que otro vuelo, desprevenidos sin intención y cuando una vez la hubo volaste, pero no te culpo... también lo hubiera hecho.

Sé que no entregas fáciles a las promesas del amor, sé que no te apartas del camino, no podría creer si me contaran que te quedaste ahí solitaria, en la vera, esperando continuar; pero lo que, si creo, porque lo quiero creer, es que algún día te sonrojaste con lo que me oíste decir, con la mano tuya que abrasé y con la mirada sincera que a tus ojos lancé.

Ya no sé qué decirte, no sé si las palabras seguirán siendo precisas o útiles; yo solo puedo creer que ya has llegado a tu destino mientras que yo sigo caminando. Solo quiero que sepas que anhelo volver a vernos por ahí, en un nido, en un cruce o donde quiera el destino para que sepas, si es que no me tiembla la voz, que siempre he pensado en ti, que siempre lo he hecho y que aún lo hago.

 

viernes, 3 de noviembre de 2023

DE SIMULACIONES AMATORIAS Y ARTIFICIOS.

 

 

El amor, como comportamiento y sentimiento, apareció en una estepa africana, como apareció el hombre.

Con el pasar de los tiempos se fue perfeccionando y se convirtió en un elemento tan de la esencia que, él mismo, proscribió su negación; de una u otra manera los seres humanos sentimos amor por cualquier conducta que hacemos, hasta por las incorrectas.

Miren, con el auge de las nuevas tecnologías, redes sociales y APPS, el amor ya dejó de ser propiedad privada y se convirtió en un acto común, público, repartido por todos lados y en segundos...

La carta que tomaba tiempo escribirla y enviarla ya es instantánea que llega, los corazones que salían para navegar por los aires hasta encontrar el o la destinataria y que duraban por ahí demasiado tiempo, hoy encuentran su propietario con solo dar enviar.

¿Qué será de los románticos eternos que aún quedan? Nada. Pues el romance ya es cuestión de segundos y hasta de minutos; las horas y los días se han perdido y lo que pudo tomar años merecer hoy tan solo son segundos.

¿Qué será del Ars amatoria de Ovidio? Se ira para el olvido, salvo... que este en formato digital.

Las amadas y los amados (única forma de lenguaje inclusivo valido) se volvieron bytes. El calor de unos labios, de un cuerpo, de una desnudez al momento que escribo es simplemente el frio de una cámara o de una pantalla: nos vemos frente a frente pero no nos conocemos frente a frente.

Sí, se globalizó el amor; pero se olvidaron los amantes, se olvidó la cogida de mano, se olvidó el conocerse... ¿Será que mirarnos frente a frente por una pantalla o enviarnos flores virtuales o corazones virtuales, sustituye el abrazo, el olerse, el sentir la piel?

Que sí... Fornicamos virtualmente, nos apetece más que antes conocer la desnudez del otro, conocer su intimidad y publicarla. Ya se fue para el carajo, las sábanas desordenadas, el secreto de las partes íntimas y la pérdida paulatina del pudor. Cualquier rincón era bueno para amarse, ya preocupa -al menos a mi- que me vean en ese rincón, porque ya todo se ve. Por cierto: ya no hacemos el amor, en estos tiempos, el amor ya está hecho.

Y entonces, ¿Cómo es posible que el amor sobreviva a esta época de simulaciones y artificios? Una buena pregunta y la respuesta es esta: sobrevive porque hasta para hacer simulaciones y artificios hay que amar; que ya no nos amemos como seres humanos no es noticia nueva, pero al menos simulamos hacerlo para que nos vean, que nos crean que nos amamos es otra historia.

TRAIDORES.

 


La traición es el único comportamiento humano, que, si se analiza con calma y sin prevenciones, no tiene perdón. 

Traicionar no se parece a ningún otro comportamiento, a ninguna otra forma; no tiene justificación y mucho menos explicación.

Muchos son los comportamientos censurables: asesinar, mentir, robar; pero ninguno de ellos llega al nivel de la traición. La traición, si se entiende como la destrucción de la confianza, es la forma más perversa de acabar con el otro,  de acabar con el amigo, con el conocido, porque entre enemigos la traición es usual.

Y por lo general quien traiciona se le conoce como traidor. Y el traidor es un ser humano (desgraciadamente) que se camufla de manera certera con los otros seres humanos haciendo su labor para después huir. El traidor no tiene sexo porque puede ser cualquiera, no tiene edad porque en cualquier escala de tiempo sucede, no tiene lenguaje porque en todas las lenguas se puede ejecutar; el traidor es más bello o bella que  luzbel, es seductor y atractivo ya que cualquier ser humano inerte, cae en sus garras.

El acto del traidor es tan certero y simple que adolece de complejidad; una palabra o un silencio, inclusive un sutil acto rompe con la cotidianidad y configura una traición que puede acabar con gentes, sociedades, naciones y hasta con mundos.

El traidor no llega por las espaldas, llega de frente. Esta ahí, con todos y cuando es el momento sale de forma fulminante, cierta, ejecutando el acto para luego huir o peor aún: para luego autocompadecerse y justificarse.

Traidores muchos, conocidos, también. Esta: Judas que traiciono por 30 monedas y otros conocidos más íntimos como por ejemplo la misma familia, los mismos hermanos... Uno nace presumiendo que los conoce, que en ellos confía y si... puede que uno muera conociéndolos, pero conociéndolos como traidores.

 

 

sábado, 21 de octubre de 2023

LAS DESPEDIDAS.

 




Las despedidas no son ni agradables, ni angustiosas, son simplemente actos necesarios para poder continuar viviendo. Las despedidas tienen amplios motivos, a veces mínimos, pero siempre hay un motivo fuerte para decir adiós, hasta luego o hasta pronto o ya vuelvo.

Adiós es conclusión, fin, sin vuelta atrás. Quien dice adiós es porque tiene claro que no regresará, que no pisará el terreno que deja o volverá a la causa que profeso. Adiós, es determinante, puntual, claro, sin medias tintas; quien lo dice, lo tiene que hacer convencido porque adiós es sinónimo de fin y un fin es para siempre.

Hasta luego o hasta pronto es duda, es no saber si irse es correcto o quedarse es malo. Decir hasta luego o hasta pronto es reflejar la duda de que lo que se hizo no fue determinante, no fue claro, no fue preciso. Que lo que estaba y se dejó no fue más que una posibilidad de fin no fue más que una vágatela que puede que sea corregida en algún momento en el que se regrese o que otro que vuelva en remplazo la mejore. Hasta luego o hasta pronto es más armonioso que adiós pero también puede ser cruel y es fácil de entender: hasta pronto amor... Adiós amor.

Ya vuelvo es mediocridad. El ya vuelvo es dejar sin hacer, es no empezar, es no atreverse . Ya vuelvo es dejar tirado todo a la suerte lo que se piensa o el mismo encargo. El ya vuelvo no es compromisorio sino simplemente un uso, un aditamento para excluir posibles culpas futuras, una manera de atender con etiqueta la pereza de no hacer. Ya vuelvo deja en vilo a todos, genera una esperanza que jamás se resolverá.

Por eso el despedirse puede tener muchas explicaciones, muchos guiones  y todos siempre nos hemos despedido de alguna u otra manera y siempre... terminamos, aquí o allá, encontrándonos.

LA SOLEDAD NO SE OLVIDA.

Y qué difícil es copiar el aíre de tu piel Draco   Son más de 40 días en los que brilla tu ausencia, son más de 40 días en los que e...