La edad media, a contrario de lo que unos piensan, no fue una época de tanto
oscurantismo e ignorancia. Por el contrario fue una época muy particular en
cuanto a invenciones literarias y formas de, digamos, dominar a las gentes a
través del fervor religioso.
Precisamente, en una de nuestras investigaciones, de esas que hacemos
cuando estamos de asueto, encontramos un particular escrito fechado en el año 1476
y que ocupa un estante en la biblioteca de la Universidad de la Sorbona en
Francia. Tuvimos la oportunidad de acceder a una copia de ese escrito, gracias
a la colección donada por el expresidente Belisario Betancur y que hoy reposa
en la Universidad Pontificia Bolivariana.
Dejó pues el texto en su versión original y después su concerniente traducción:
PRODITOR
...Reges non sunt perfecti. Etsi a Deo collocati sunt in terris ut homines secundum voluntatem eius regant; reges a passionibus vel ab hominibus gubernantur, quorum unicus finis est regnum sibi vindicare et simul aurum ex arca sumere. Ideo frequens est ut homines coniuncti decernant reges illos finire, etiamsi iuramentum fidelitatis super scripturas sanctas violando. Et hi qui iuramentum violant, proditores appellantur, subiciunturque et gravissimis poenis capitis afficiuntur. Sed errant qui ita faciunt, nam ipsi non proditores sunt. Ipsi regnum, arcam et ipsam gentem custodiunt, cum rex regere non possit, melius est alios quam ille regere, et hoc ipso Deo non displicet. Considerate in scripturis quomodo ipse, per divinam suam potestatem, reges subvertit, et a nullo proditore accusatus est. Si Iudas Dominum nostrum Iesum prodidit, ignovit ei, et propria manu mortuus est, non divina. Quare ergo qui dominum suum prodit ut alius regat, per manum a Deo collocato mori debet? Homines instrumenta voluntatis divinae sumus, et nemo - nisi Deus solus - novit cur prodatur. Neque ipse Satanas. Nihil est officium alicuius tolerare eum qui male regit; sed officium est cuilibet homini iuramentum finire et eum qui male regit deponere.
PRODITOR
...Los reyes no son perfectos. Aunque son puestos por Dios en la tierra para
gobernar a los hombres según la voluntad de Él; los reyes son gobernados por
pasiones o por gentes cuyo único propósito es el de hacerse con el reino y de
paso con el oro de los cofres. Por eso es común que gentes allegados decidan
acabar con esos reyes, así sea violentando, el juramento hecho sobre las santas
escrituras, de fidelidad. Y a esos que violentan el juramento los llaman traidores,
los someten y les aplican las peores penas capitales. Pero yerran los que así
hacen pues ellos no cometen traición. Ellos lo que hacen es cuidar al reino,
los cofres y a la gente misma ya que si el rey no puede gobernar pues que otros
gobiernen mejor que él y eso al mismo Dios no le molesta. Mirad en las
escrituras como Él por los medios de su divinidad hizo caer reyes, y a Él nadie
lo acusó de traidor. Si Judas traicionó a nuestro señor Jesus, fue perdonado y
por mano propia murió, no por la mano divina, ¿Por qué entonces quien traiciona
a su gobernante para que sea otro quien gobierne debe morir por cuenta de la
mano del puesto por Dios? Los hombres somos instrumentos de la voluntad divina
y nadie -solo Dios- sabe porque se traiciona. Ni si quiera Satanás. No es deber
de nadie soportar al que mal gobierna; en cambio es deber de todo hombre,
acabar su juramento y deponer al que mal gobierna.

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