viernes, 3 de noviembre de 2023

DE SIMULACIONES AMATORIAS Y ARTIFICIOS.

 

 

El amor, como comportamiento y sentimiento, apareció en una estepa africana, como apareció el hombre.

Con el pasar de los tiempos se fue perfeccionando y se convirtió en un elemento tan de la esencia que, él mismo, proscribió su negación; de una u otra manera los seres humanos sentimos amor por cualquier conducta que hacemos, hasta por las incorrectas.

Miren, con el auge de las nuevas tecnologías, redes sociales y APPS, el amor ya dejó de ser propiedad privada y se convirtió en un acto común, público, repartido por todos lados y en segundos...

La carta que tomaba tiempo escribirla y enviarla ya es instantánea que llega, los corazones que salían para navegar por los aires hasta encontrar el o la destinataria y que duraban por ahí demasiado tiempo, hoy encuentran su propietario con solo dar enviar.

¿Qué será de los románticos eternos que aún quedan? Nada. Pues el romance ya es cuestión de segundos y hasta de minutos; las horas y los días se han perdido y lo que pudo tomar años merecer hoy tan solo son segundos.

¿Qué será del Ars amatoria de Ovidio? Se ira para el olvido, salvo... que este en formato digital.

Las amadas y los amados (única forma de lenguaje inclusivo valido) se volvieron bytes. El calor de unos labios, de un cuerpo, de una desnudez al momento que escribo es simplemente el frio de una cámara o de una pantalla: nos vemos frente a frente pero no nos conocemos frente a frente.

Sí, se globalizó el amor; pero se olvidaron los amantes, se olvidó la cogida de mano, se olvidó el conocerse... ¿Será que mirarnos frente a frente por una pantalla o enviarnos flores virtuales o corazones virtuales, sustituye el abrazo, el olerse, el sentir la piel?

Que sí... Fornicamos virtualmente, nos apetece más que antes conocer la desnudez del otro, conocer su intimidad y publicarla. Ya se fue para el carajo, las sábanas desordenadas, el secreto de las partes íntimas y la pérdida paulatina del pudor. Cualquier rincón era bueno para amarse, ya preocupa -al menos a mi- que me vean en ese rincón, porque ya todo se ve. Por cierto: ya no hacemos el amor, en estos tiempos, el amor ya está hecho.

Y entonces, ¿Cómo es posible que el amor sobreviva a esta época de simulaciones y artificios? Una buena pregunta y la respuesta es esta: sobrevive porque hasta para hacer simulaciones y artificios hay que amar; que ya no nos amemos como seres humanos no es noticia nueva, pero al menos simulamos hacerlo para que nos vean, que nos crean que nos amamos es otra historia.

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