Te diré:
No espero volver atrás, porque la vida no retrocede, no espero volver atrás porque en la retaguardia siempre quedan lobos hambrientos esperando a los rezagados. No sé cómo te sentirás ahora, que desde hace mucho no nos vemos, no sé qué te habrán dicho, ni cómo te habrán contado los hechos; lo que si sé es que desde que partiste siempre pienso en ti.No me quejo de la vida, ni del porque te fuiste
tan de repente, no me doy a los pesares porque de pesares nadie vive, hemos
pasado por la presencia de muchos amigos, tal vez de amores cierto o vagos,
pero al fin y al cabo siempre he pensado
en ti, siempre he pensado en ti.
Tú y yo no hemos sido nada, tan solo hemos sido
como las aves que de vez en cuando se encuentran en un nido; nos hemos visto
por ahí en uno que otro vuelo, desprevenidos sin intención y cuando una vez la
hubo volaste, pero no te culpo... también lo hubiera hecho.
Sé que no entregas fáciles a las promesas del amor,
sé que no te apartas del camino, no podría creer si me contaran que te quedaste
ahí solitaria, en la vera, esperando continuar; pero lo que, si creo, porque lo
quiero creer, es que algún día te sonrojaste con lo que me oíste decir, con la
mano tuya que abrasé y con la mirada sincera que a tus ojos lancé.
Ya no sé qué decirte, no sé si las palabras
seguirán siendo precisas o útiles; yo solo puedo creer que ya has llegado a tu
destino mientras que yo sigo caminando. Solo quiero que sepas que anhelo volver
a vernos por ahí, en un nido, en un cruce o donde quiera el destino para que
sepas, si es que no me tiembla la voz, que siempre he pensado en ti, que
siempre lo he hecho y que aún lo hago.


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