En la biblioteca Benedictina del
reconstruido monasterio de monte casino aún se conservan viejos escritos de
épocas pasadas, los cuales pueden ser vistos y leídos si con el tiempo debido
se separa una visita. Destaca en su fichero el libro Breviario Scriptis
Magistri (Breviario de Escritos de Maestros) de Malaquías de Turín, monje
de la orden y que fue escrito en 1343.
Dicho texto, delicado cuando más,
pues el tiempo es un juez y ejecutor implacable, compila una serie de escritos
hechos por clérigos profesores para sus cátedras en las diferentes
universidades y monasterios. Dentro de la compilación llama la atención uno de
ellos, elaborado por Isidoro de Provenza, llamado Tría vera Vita (Tres verdades sobre la vida) que a
continuación copio:
Tria vera habent vitam et sunt, nimirum[1]:
1. Quod vita natus pro duobus qui coniunguntur
nati tertiam. Vocamus hoc biologicum vita, quae est qui propter quod
intersectio Dei dominus noster permittit virum et mulieri creare. In nativitate
tertii dicitur parit et qui natus est ut creaturam quia creatus est in imagine
et similitudo Patris.
2. Quod vita est etiam natus cum quis scribit
frangit charta cum summitatem stylo et plasma quod cogitat. Hoc est quod
dicitur intellectus, quod est quod Dominus sit duxit ad Dei intersectio et
intersectio, quid homo putavit quid putavit. Quid est quod scripsit, quia
sermo, quia creatus est pro sapientia, quae Pater posuit in homine, ut posuit
illud in Salomone.
3. 3. Quod vita est etiam natus cum corporalis
vitae terminos. Vocamus hanc vitam aeternam, quod nihil plus quam vita
consistent cum vita, quod Deus noster Dominus permisit nos frui. Iam in morte,
in via ad caelum et infernum iter, et hoc est ubi vere scire, ut vivimus, ut
vivamus eligere ad frui caelum vel redire ad infernum nos relinquere.
Hoc est verbum.
[1] Tres
verdades tiene la vida y son, a saber:
1. Que la vida nace por
cuenta de dos que se unen para que nazca un tercero. A esto lo llamamos vida
biológica que es la que por cuenta e intersección de Dios nuestro señor permite
que un hombre y una mujer puedan crearla. Al nacer del tercero se le llama dar
a luz y al que nace se le conoce como criatura pues fue creada a imagen y
semejanza del padre.
2. Que la vida también nace
cuando quien escribe rompe el papel con la punta de la pluma y plasma lo que
piensa. A esto se le llama intelecto que es lo que por cuenta e intersección de
Dios nuestro señor permite que un hombre lleve a la eternidad lo que ha
pensado. A lo que escribe se le conoce como discurso pues fue creado por cuenta
de la sabiduría que el padre puso en el hombre, como la puso en Salomón.
3. Que la vida también nace
cuando la vida física acaba. A esto la llamamos vida eterna que no es más que
la vida consecuente a la vida que Dios nuestro señor permitió que
disfrutáramos. Ya en la muerte se recorre el camino al cielo o al infierno y
allí es donde verdaderamente sabemos para que fue que vivimos: vivimos para
escoger disfrutar del cielo o para volver al infierno del que partimos.
Esta es mi palabra.














