Cuando entenderás que el hecho de permanecer tanto tiempo vivo, después de que los que amas han muerto, no es una ganancia sino un motivo de preocupación.
Cuando entenderás que con quienes
has crecido y que nacieron del mismo tronco, por ser del mismo tronco, no son
partes de un mismo árbol.
Cuando entenderás que el mundo no
es la guarida de la felicidad y que quienes viven en él no son felices por el
solo hecho de estar en él.
Cuando entenderás que la miseria
de existir existe; que el dolor de respirar duele; que tanto llanto hace
mares; que tanta dicha es falsa y que toda risa tiene tras de si un cadáver.
Cuando entenderás que la vida
solo es vida para quienes creen en la vida, pero no es así para los demás.
Cuando entenderás que la mejor
felicidad aún no está hecha, que nadie sabe lo que es, que su receta es una
estafa y que quienes la prometen incumplen.
Cuando entenderás que todo,
absolutamente todo, tiene un fin, que los eslabones de la cadena se rompen, que
los ríos vuelven a sus causes y que todo ser vuelve al lugar de donde partió.


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