sábado, 30 de septiembre de 2023

LA DESCONFIANZA (MANUAL DEL TRAIDOR).

 


En las calles de muchas ciudades rondan muchos escritores anónimos, que no hacen parte de las grandes maquinarias de editoriales, que publican sus obras y las van haciendo circular (los venden por precios ínfimos) entre amigos, conocidos, desconocidos o parientes. Por casualidades de la vida, y del desempleo, deambulaba por la calle Junín, cerca al otrora club Unión, y un hombre de mochila a la espalda, avejentado, con la piel curtida, estaba ahí de pie vendiendo un libro por tan solo $2000.

¿Quién vende un libro por $2000 y más en estos días en donde las mismas editoriales se volvieron mercantilistas?

Me causo curiosidad y me aproxime a comprarlo, no sabiendo que haría con el dinero, quien luego supe, era su autor. Fui a la estación del metro Parque Berrio y tome el tren para mi casa, en el camino le eche una ojeada.

“Manual del Traidor” se llamaba el libro y su autor Manuel Lopera. Debo confesar, plena y conscientemente, que el libro me atrapo de cabo a rabo; en los días siguientes bajé al centro en busca del señor Manuel para tratar de conversar con él pero no lo encontré por ningún lado ni nadie me supo dar razón de él. Por eso me atrevo a publicar un fragmento de un capítulo, llamado la desconfianza, con la esperanza de que las redes sociales hagan su “magia” y alguien me diga donde lo puedo encontrar.

(La Desconfianza- Manuel Lopez- Pág. 29)

... en el remanso Otoniel y Guillermo se fueron a los puños. Mucha sangre hubo y allí estaban los hermanos de Otoniel viendo y dejaron que Guillermo lo dejara hecho una argamasa de sangre y carne, nada hicieron por defenderlo. Lo levantaron asqueados y lo dejaron ahí en una silla, vuelto nada y ellos se fueron.

¿Quién puede confiar en unos hermanos que abandonan al hermano caído en los momentos de apremio? 

sábado, 23 de septiembre de 2023

RESPUESTA A UN AMIGO...


A Esteban Gonzalez.


Esto le he respondido a mi amigo, quien me ha escrito, viendo esta deplorable condición: 


... De que vale la pena, mi Querido amigo, seguirse preguntando si vale la pena seguir viviendo si la respuesta, aunque trate de animarnos será, por lógica, una sola.

De que vale la pena, seguir martillándose la cabeza, dándole golpes como el carpintero al clavo o el escultor al mármol, si al final siempre la respuesta por más positiva que trate de ser será consecuente con la misma realidad.

Ayer éramos simples hombres deambulando por las vías del mundo sin importarnos el destino y hoy somos entes preocupados por saber cómo terminara todo; hoy tan solo somo lo que en muchas respuestas anteriores tratamos de no ser.

No he querido decirlo por mucho tiempo, porque siempre dije lo contrario, pero creo que ha llegado el momento de decirlo para que te lo grabes: No vale la pena vivir la vida. No hay razones, no hay sentido, no hay ánimos, no hay nada. Y por más que trates de hacerme cambiar de opinión debo decirte que fracasaras.

Me he cansado de vivir, se ha vuelto insoportable. Respirar me causa una fuerte presión en el pecho a la cual, en principio, atribuía a una dolencia cardiaca o a un eventual sincope, pero ya veo que no era por eso...

Me dolía el pecho porque el aire que respiro es tan pesado que al ensanchar los pulmones los hace doler y se ha vuelto así por todos y cada uno de los artilugios estúpidos que la humanidad ha inventado y que vienen consumiendo la pureza de lo invisible que es el aire y agotando las sencillas de respirar.

Pero no solo por eso, sino también porque al respirar, así sea de manera involuntaria, se ha convertido en una obligación. Obligación impuesta desde el momento en que me robaron la propiedad de mi vida y se la entregaron a un ser sobre natural para que decidiera cuando es “prudente” terminarla. Me están obligando a vivir, a padecer, a ver padecer contra mi voluntad.

Respirar es sinónimo de vida, vida es sinónimo de alegría y alegría es sinónimo de conformismo; para mi respirar es una obligación, vivir una imposición y la alegría una ilusión.

De nada valdrá que me muestres todas las posibilidades que tiene el mundo porque el mundo me quedo corto. Y no es ego, pero cuando uno está aburrido, harto, cansado de un lugar, la lógica enseña en que es necesario irse, apartarse, cambiar; ergo si estoy aburrido de este mundo, de sus cosas, de sus gentes, de todo, debería de cambiar de mundo, pero ¿A cuál mundo? ¿hay otros mundos? ¿Dónde están?

La única escapatoria a este desastre es saber qué hacer y yo sé muy bien que haré y a nadie le va a gustar. Que tal que mi último acto de redención fuese puesto a consideración de esta caterva para que lo aprobaran...

Dejaré morirme, dejaré que todo llegue a su final en el correcto momento y en la hora señalada; no lucharé por darle alargue a lo que no quiero, ni prolongar lo que no me es querido. Dejaré que esta vida, tan apreciada para unos, cruel y vengativa para mí, ejecute su sentencia y nombre mi verdugo.

El único lujo que me reservo es el de tal vez adelantármele si veo que, como la inquisición, comenzara a torturarme; pero por lo demás la cumpliré.

Sí, soy lo suficientemente cobarde para suicidarme YA, pero soy lo suficientemente inteligente para saber que la vida es de mi propiedad y que puedo disponer de ella cuando quiera.

Quizás, mi amigo, debo de aceptar purgar la sentencia de estar vivo pero no debo aceptar que me agrade vivir.

Y no, no tienes razón en tus suplicas... no viviré a gusto por tener una familia, de nada sirvió, hicieron bien el simulacro, las actuaciones de fingir cariño, tan fue así que cuando el patriarca y la matriarca partieron -cansados y hartos de esta putridez-, como el cuento del lobo y el cordero, se quitaron la piel. Cumplieron la sentencia de Plauto: homo homini lupus... Pero para todos los efectos de su hipocresía, el culpable fui yo.

¿Vivir para los amigos? Si por ellos fue que aprendí sobre esta vida y creo que la mayoría de ellos en su intimidad saben que estar vivo no es un regalo sino una obligación.

En conclusión: No trates de prevenirme que me anime a querer vivir, NO QUIERO, no lo deseo, me molesta; pero despreocúpate que no tendrás la noticia de que me haya colgado o que mis sesos están en alguna pared... Me gana la cobardía.

En conclusión: ¿Vale o no vale la pena vivir la vida? Mi respuesta es: Para nada vale la pena. 

domingo, 17 de septiembre de 2023

TANTO AMOR... MATA

Transcribo la nota periodística del reportero ANIBAL GONZALEZ sobre el suicidio ocurrido en el Jardín Botánico el día 16 de septiembre; me gusto la nota encontrada en el cuerpo del fallecido.

“(Medellín)

Como un hecho lamentable calificaron las autoridades el suicidio de un hombre de aproximadamente 50 años, quien se ahorco dentro de las instalaciones del Jardín Botánico de la ciudad de Medellín.

El sujeto, quien no ha sido identificado, ingreso por el acceso de la estación Universidad y luego se adentró en las instalaciones para posteriormente ser encontrado por los vigilantes colgado de una de las ramas del árbol de acacia.

Dentro de la chaqueta que llevaba puesta encontraron la nota suicida que decía: 

“Señorita Azul, recuerda bien que los caminos no se hicieron para caminar hacia atrás, que las palabras son como las dagas y las flechas: se clavan y no regresan... Y que ni la sonrisa más bella, cierra, lo que la boca pronuncio de manera abierta y certera, tanto amor por ti mata.”

En el lugar se hicieron presentes las autoridades de policía quienes se encargaron de la inspección del cuerpo y de trasladarlo a medicina legal para su identificación.

La investigación sobre los hechos continua.

A la fecha son más de 170 personas mayores de edad las que se han quitado la vida en la ciudad."

LA SOLEDAD NO SE OLVIDA.

Y qué difícil es copiar el aíre de tu piel Draco   Son más de 40 días en los que brilla tu ausencia, son más de 40 días en los que e...